Con fecha 12 de abril de 2017 se publicó en el Boletín Oficial de la República Argentina la ley Nro. 27.349, denominada Ley de Emprendedores.

Entre los aspectos que merecen ser destacados, figura la posibilidad de tener operativa una estructura jurídica para un desarrollo empresario en un día.

Ello implica una mejora notable si lo comparamos con los tiempos que demanda la constitución de una sociedad en la Inspección General de Justicia o en los distintos organismos provinciales.

A tal fin, se organiza el denominado Registro de Instituciones de Capital Emprendedor, que serán beneficiarios de los incentivos que se contemplen en futuras reglamentaciones.

La figura societaria en cuestión se denomina Sociedad por Acciones Simplificada (SAS), una especie de subtipo fuera del ordenamiento societario, cuya formación se realizaría a través de internet, y dentro de las 24 horas de constituida ya tendría un código tributario (CUIT) y una cuenta bancaria operativa.

Entre otras ventajas, la SAS podría contar con un socio único, un capital inicial muy bajo (dos salarios mínimos, vitales y móviles) y se incorpora finalmente la tecnología en la practica societaria, al aceptarse la digitalización de firmas, libros societarios y poderes.